Mi proceso de traducción FLOW

La traducción es un diálogo

Leí esta cita en un artículo. Me gustó mucho, me reconocí en ella y la guardé.

 

 

Hoy la encontré y la releí. De ese instante nació este poema. Mi relación con la traducción. Aquí te explico mi proceso en un poema.

 

Mi proceso de traducción flow

 

Juego con las palabras cual rompecabezas en la página.

Les doy la vuelta, las huelo, las toco, las mimo.

Las acomodo, las acaricio, las cuido, las descarto.

Les doy abrigo,

les doy cariño.

 

Más que dialogar,

juego con las palabras que elijo

y voy salpicando el papel de frases

que se transformarán en ríos,

que inundan el paisaje

de un texto con flow.

 

Me gusta el flow porque estoy creando.

Me gusta el flow porque transforma

una lengua en otra.

Un mundo en otro mundo.

Las piezas cambian de nombre,

los caminos se redibujan,

los personajes se reinventan,

la música puede ser otra

sin por ello volverse extranjera.

 

Recibo una historia; la tuya.

La abrazo y la hago propia.

 

Cuando es mía,

la llevo a bailar

al mundo de mi traducción

y la emparejo con mi técnica, mi arte y mi pasión.

 

¿Artesanía o ilusión?

Yo no sé lo qué es,

pero hay flow.

 

Danzamos;

las palabras y yo.

 

Tomamos impulso.

 

En todo este proceso

hay mucho flow.

 

Volamos, corremos.

Andamos, gozamos.

Sonrío y la miro

a mi traducción.

 

Nos equivocamos.

Stop.

Retrocedemos,

borramos,

relanzamos,

rescribimos,

readornamos,

decoramos y

¡listo!

 

La entrego al editor

que seguirá coma a coma

cada huella de mi sombra

entrelazada en esa historia

para corregir

o pulir,

para dar brillo

o matiz.

 

Y después… la dejo ir.

Ahí está.

 

Es tuya;

tu traducción.

 

Ésta soy yo

y éste, mi proceso flow.

 

@Noelia Garasievich

 

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